jueves, 27 de febrero de 2014

HUERTOS ESCOLARES EN EDUCACIÓN PRIMARIA



     Tras la búsqueda de huertos escolares en la Educación Primaria, he encontrado que es una práctica más común de lo que parece y que encontramos este proyecto en muchísimos colegios de España. 

     Todos coinciden en que un huerto escolar es un instrumento pedagógico y didáctico que sirve para estimular, motivar y mentalizar a las nuevas generaciones sobre el respeto, el cuidado y la sensibilización con medio ambiente. Se trata de poner en contacto a los alumnos con actividades prácticas que aglutinen de forma globalizada o interdisciplinar todos los contenidos de las diversas materias haciendo referencia a nuestro entorno ambiental.

     Algunos de los proyectos que más me han llamado la atención son:

     El del centro de educación e investigación Didáctico ambiental de la Comunidad Autónoma del País Vasco: Es un proyecto muy elaborado en el que te cuenta en que consiste un huerto escolar, como se puede evaluar, las diversas actividades que se pueden emplear, la metodología usada…

     El del centro Pablo Picasso en Madrid: En esta ocasión nos encontramos con los objetivos específicos y generales, los contenidos, el plan de trabajo, recursos evaluación. Aunque esta menos elaborado que el anterior también está muy completo y merece la pena verlo.

    Finalmente destaco uno elaborado por el ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Porque aunque este sea mucho más simple que los anteriores, llama la atención que lo haya creado el ayuntamiento y que puedan participar todos los niños que quieran y estén cursando o Educación Primaria o Educación Infantil.

Grandes transformaciones del siglo XIX


   Algunas de las grandes transformaciones del siglo XIX que surgen tras la revolución industrial son:

En relación con la agricultura y la desamortización:

      Al empezar el siglo XIX la agricultura española se caracterizaba por:
  • El mantenimiento del régimen señorial, caracterizado por las técnicas arcaicas que originaban una baja productividad, cosechas irregulares y frecuentes crisis de subsistencias.
  • El sistema de propiedad feudal en el que predominaba la propiedad compartida señor-campesino y el sistema de propiedad colectiva. La mayor parte de la tierra estaba en manos de la nobleza, vinculadas a través del mayorazgo de la iglesia, a los municipios y a las tierras comunes. 
  • Predominaba el secano. 
  • El barbecho era el sistema utilizado para la regeneración del suelo y aún se utilizaba el arado romano. 
     Durante la primera mitad del siglo XIX los políticos liberales, sobre todo los progresistas, se plantean modificar el sistema propiedad y explotación de la tierra. Pretendía poner la tierra en manos de propietarios únicos con plena libertad para vender, arrendar o cultivar como quisieran para conseguir así una modernización de las técnicas. Para modificar el sistema de propiedad era necesaria la supresión de las vinculaciones de las tierras nobiliarias, el régimen señorial de propiedad compartida la propiedad eclesiástica de manos muertas y la propiedad colectiva de propios y comunes.

     En 1836 se aprobó la ley de desvinculación que prohibía las tierras vinculadas. Es el fin del mayorazgo. Esta ley benefició a la nobleza que pudo deshacerse de las tierras de peor calidad. El régimen señorial de propiedad compartida trató de eliminarse con el Decreto de Supresión de los señoríos de 1811. El problema era determinar quién era el verdadero dueño de unas tierras sobre las que durante siglos habían tenido derechos tanto el señor como los campesinos. El gobierno no se atrevió a enfrentarse con la nobleza y remitió el problema a los tribunales de justicia, que debían decidir en cada caso.

     En cuanto a las desamortizaciones. Tuvieron un papel esencial en el cambio del sistema de propiedad. Aunque las desamortizaciones habían comenzado con Godoy y continuado por José I, las Cortes de Cádiz y el Trienio Liberal. El grueso de la desamortización se produce con el establecimiento del régimen liberal en dos fases: 
  • 1836 - Ley de desamortización eclesiástica de Mendizábal.
  • 1855 – Ley de desamortización general de Pascual Madoz.

En relación con el transporte y la industria: 

      La necesidad de articular el mercado interior hizo que a partir de 1840 se intentase mejorar las comunicaciones. Durante el reinado de Isabel II se construyeron 10.000 Km de carreteras, pero la verdadera revolución del transporte se produjo con la construcción del ferrocarril. En 1844 se construyó la primera línea férrea en España, que unía Barcelona y Mataró.

       En 1855 se aprobó la Ley General de Ferrocarriles por la que el Estado concedía grandes ventajas a las campañas que quisieran construirlo.El capital español participó pero la parte más importante fue aportada por compañías francesas, británicas y belgas.

     La necesidad de unir el interior con las fronteras y los centros productores de materias primas con los puertos dio al ferrocarril español una estructura radial. Criterios militares o las dificultades del terreno impulsaron el establecimiento de un ancho de vía distinto para el ferrocarril español. Esto aisló a España de la red ferroviaria europea. Las expectativas de ganancia se cumplieron en lo relativo a la construcción pero no en la explotación de las líneas que en general fueran deficitarias.


En relación con los cambios sociales y demográficos:

     La sociedad del Antiguo Régimen, Sociedad Estamental, se caracterizaba por la existencia de grupos cerrados. La nobleza y el clero eran estamentos privilegiados porque tenían derechos especiales, por ejemplo, no pagaban impuestos. La sociedad industrial o de clases se caracteriza por la igualdad de los ciudadanos ante la ley, la aparición de nuevos grupos sociales y la movilidad porque la riqueza es la base de la posición social.

        La nobleza perdió gran parte de su influencia y muchos se arruinaron porque las rentas agrarias no permitían mantener su estilo de vida. Para conservar su influencia utilizaron dos estrategias:
  • El enlace matrimonial con la burguesía.
  • La alianza con la burguesía

         La nobleza se mantuvo presente en tres aspectos:
  • En la política: Monopolizó los cargos de las Cortes y fueron miembros del senado tal y como se recogía en muchas constituciones.
  • En lo económico: Entraron a formar parte de los consejos de administración. Se puede hablar de alianza financiera entre nobleza y alta burguesía.
  • En la social: Impone sus costumbres a la alta burguesía. El clero perdió influencia y la base fundamental de su riqueza. El clero regular descendió y el secular pasó a depender de la dotación económica del Estado.
        Durante La Restauración, algunas órdenes religiosas aumentaron su influencia a través de la enseñanza. Su influencia siguió siendo grande en las pequeñas ciudades.


      La burguesía es la gran protagonista del siglo. Obtuvo beneficios diversificando sus actividades. Banqueros y administrativos tuvieron en Madrid su centro de actividad. En Barcelona y Bilbao su riqueza pero venía de la industria, el comercio o los transportes. Junto a ellos aparecen las clases medias: abogados, médicos,…, muy influyentes. Y junto a ellas los funcionamientos, denominados cesantes, porque cambiaron con el cambio del gobierno.


        Las clases populares, el grupo más amplio, estaba formado por los campesinos. En las ciudades seguía siendo muy abundante el artesanado, lo que indica el escaso grado de industrialización y la poca fuerza del movimiento obrero.


    Demográficamente hablando, en el siglo XIX se mantuvo en España el régimen demográfico antiguo, caracterizado por altas tasas de natalidad y altas tasas de mortalidad, lo que originaba un crecimiento muy lento de la población. La transición demográfica no se produjo hasta principios del siglo XX (1910) cuando comienza el descenso de la tasa de mortalidad. El rasgo más característico de la demografía española es que el descenso de la tasa de natalidad se produce casi simultáneamente al descenso de la tasa de mortalidad, por lo que el crecimiento demográfico no es alto.


En relación con el movimiento obrero:

       El movimiento obrero nace como respuesta de las clases trabajadoras a las malas condiciones de vida, las desigualdades sociales y la ausencia de legislación laboral en los primeros años de la industrialización. A lo largo del siglo XIX los obreros tomaron conciencia de pertenecer a una clase con intereses comunes y empezaron a organizarse a través de distintas formas de asociación que desde Europa llegaron a España.

      Los primeros movimientos fueron de tipo Ludita, movimientos espontáneos y poco organizados centrados en la destrucción de las máquinas. En 1840 surgieron las asociaciones de ayuda mutua en caso de enfermedad, huelga,… El movimiento obrero alcanzó un importante desarrollo durante el sexenio. Se crearon las primeras asociaciones obreras que entraron en contacto con las asociaciones europeas que se habían fundado en Londres.


viernes, 7 de febrero de 2014

Biografía del padre Feijoo



BIOGRAFÍA DEL PADRE FEIJOO





Fecha de nacimiento: 8 de octubre de 1676, Orense.
Fecha de la muerte: 26 de septiembre de 1764, Oviedo.
Libros: Ilustración apologética al primero, y segundo tomo del theatro crítico: donde se notan más de quatricientos descuidos al Autor del Anti-Theatro y de los setenta que este imputa al autor del theatro crítico se rebaxan los sesenta y nueve y medio.





        Benito Jerónimo Feijoo nació en el seno de una familia hidalga del muy antiguo linaje de Feijoo, en el pazo de Casdemiro, parroquia de Santa María de Melias, a las riberas del río Miño y un poco más abajo de su unión con su afluente, el Sil. Sus padres fueron don Antonio Feijoo Montenegro y Sanjurjo y doña María de Puga Sandoval Novoa y Feijoo. Cursó sus estudios primarios en el Real Colegio de San Esteban de Rivas de Sil. En 1688, a los catorce años, ingresó en la Orden Benedictina en el monasterio de San Julián de Samos, cuando era su abad fray Anselmo de la Peña, quien sería después general de su congregación en España y Arzobispo de Otranto (Reino de Nápoles).
        Convertirse en monje benedictino le supuso voto de pobreza y, por tanto, renunciar a sus derechos como mayorazgo de su casa. Desde entonces se consagró al estudio, llegando a ser nombrado "maestro general" en su orden, y dio clases en distintos lugares de Galicia, de León y de Salamanca, en cuya Universidad estudió también. Ganó por oposición una cátedra de Teología en la Universidad de Oviedo y allí residió desde 1709 hasta el fin de sus días, consagrado al estudio, a la enseñanza, a la composición y defensa de sus obras (que levantaron gran polvareda en cuanto a detractores y seguidores desde que en 1726 salió el primer tomo de su Teatro Crítico) y a sostener un caudaloso epistolario, bien con otros eruditos y científicos de su propia orden, como fray Martín Sarmiento, o con sabios y escritores de toda España, Europa y América. Sus obras principales, el Teatro crítico universal y las Cartas eruditas y curiosas, fueron probablemente las obras más impresas y leídas en la España del siglo XVIII, de suerte que bien pudo desechar todo argumento de autoridad y proclamar con orgullo:


«Yo, ciudadano libre de la República de las Letras, ni esclavo de Aristóteles ni aliado de sus enemigos, escucharé siempre con preferencia a toda autoridad privada lo que me dictaren la experiencia y la razón».


        En los últimos años de su vida fue atacado por la sordera y una extrema debilidad en las piernas obligaba a traerlo a los oficios del coro en silla de ruedas; falleció en su colegio de San Vicente de Oviedo el 26 de septiembre de 1764, a los ochenta y siete años, once meses y dieciocho días, y está enterrado en la iglesia de Santa María de la Corte (Oviedo).
         La Sociedad Económica de Sevilla lo incluyó entre sus socios numerarios; Fernando VI le dio el título de consejero real en prenda de su estima y Carlos III le regaló por la misma razón un ejemplar de Las antigüedades de Herculano. El papa Benedicto XIV y el cardenal Quirini hicieron de él grandes elogios y fue por muchos escritores y sabios respetado y agasajado.
        Se considera a Feijoo el introductor del género ensayístico en la literatura española, así como uno de los más famosos miembros (junto con Mayans) de la que es considerada la Primera Ilustración Española (desde 1737 hasta poco después de la muerte de Fernando VI), tras una primera etapa de pre-ilustración representada por los novatores: un grupo constituido fundamentalmente por médicos y cuyas obras se reimprimieron sin pausa a lo largo de todo el siglo XVIII.